
En psicoterapia, la documentación no es un trámite. Es memoria clínica, base para la continuidad del tratamiento y, a menudo, material que sustenta informes para mutuas, tribunales o colegas. Pero también es uno de los registros más sensibles que existen. Por eso, cuando aparece la posibilidad de usar inteligencia artificial para redactar notas de sesión, la primera pregunta no debería ser "cuánto tiempo ahorro", sino "quién puede leer lo que escribo y dónde acaba ese texto".
Esta guía explica por qué la documentación en psicoterapia con IA se rige por un listón más alto que casi cualquier otro uso profesional, qué criterios importan de verdad al elegir una herramienta, y cómo encaja el Scribe de Wysor sin prometer más de lo que hace.
Por qué el listón es más alto en salud mental
Dos capas se superponen aquí, y ninguna se puede saltar.
La primera es jurídica. Los datos sobre la salud, incluida la salud mental, son una categoría especial en el sentido del artículo 9 del RGPD. No son datos personales corrientes: su tratamiento está prohibido por defecto y solo se permite bajo condiciones estrictas, entre ellas el consentimiento explícito del paciente o la asistencia sanitaria prestada por un profesional sujeto a secreto. En psicoterapia, además, el propio contenido de una sesión puede revelar diagnósticos, orientación sexual, consumos, antecedentes de trauma o ideación suicida. Es difícil imaginar un dato más protegido.
La segunda capa es deontológica. El terapeuta está sujeto al secreto profesional sanitario, un deber que no desaparece porque una parte del trabajo se apoye en software. Introducir la voz o las notas de un paciente en una herramienta que reutiliza esos datos, los procesa fuera de la UE o no ofrece un contrato de encargado ayuda a reducir el riesgo asociado al secreto profesional solo cuando esas garantías existen; sin ellas, ocurre lo contrario. La responsabilidad clínica y la del tratamiento de datos siguen siendo del profesional, no de la herramienta.
De ahí que la mayoría de asistentes de IA de consumo, pensados para redactar correos o resumir textos, no encajen en una consulta de psicoterapia. No es que funcionen mal; es que no fueron diseñados para datos del artículo 9.
Los criterios que importan al elegir
Cuando una herramienta va a tocar el relato de una sesión, cinco puntos deciden si puede usarse con tranquilidad. Son concretos y se pueden comprobar antes de firmar nada.
1. Alojamiento en la Unión Europea
Dónde se procesan y almacenan los datos determina qué régimen legal se les aplica y a qué autoridades quedan expuestos. Un procesamiento dentro de la UE mantiene los datos bajo el paraguas del RGPD y evita transferencias internacionales que exigen garantías adicionales. Para datos de salud mental, un pipeline europeo no es un extra, es el punto de partida.
2. Contrato de encargado del tratamiento
El terapeuta es el responsable del tratamiento; cualquier proveedor que procese datos en su nombre es un encargado, y esa relación debe estar regulada por un contrato de encargado del tratamiento (el AVV o DPA del artículo 28 del RGPD). Sin ese contrato firmado, el uso de la herramienta con datos de pacientes carece de base formal, por buena que sea la tecnología.
3. Sin entrenamiento con tus datos
Muchos modelos mejoran aprendiendo de lo que los usuarios les envían. En salud mental eso es inaceptable: el contenido de una sesión no puede convertirse en material de entrenamiento. La herramienta debe garantizar por escrito que no reutiliza los datos del cliente para entrenar modelos, y que existe un compromiso de cero retención con cada proveedor de modelo implicado.
4. Borrado y control del ciclo de vida
Un buen sistema no acumula datos indefinidamente. Importa saber cuánto tiempo se conserva el audio y el texto, si se borran tras el uso y quién puede acceder mientras existen. La política de retención debe ser explícita, no una suposición.
5. Consentimiento previo del paciente
Ninguna garantía técnica sustituye al consentimiento. El paciente debe ser informado y dar su consentimiento antes de la primera grabación, con explicación de qué se registra, con qué finalidad y durante cuánto tiempo. Este paso es del terapeuta y precede a cualquier uso de la herramienta.
Estos cinco criterios son los mismos que ordenan cualquier decisión de IA seria en salud. La guía general sobre IA conforme al RGPD desarrolla qué significan el alojamiento en la UE, el contrato de encargado y la no reutilización de datos, y cuándo cada pieza es realmente exigible. Y para el ángulo clínico más amplio, la inteligencia artificial para el ámbito sanitario sitúa la documentación dentro del resto de usos.
Cómo encaja el Scribe de Wysor
Wysor es un espacio de trabajo de IA privado y alojado en la UE. Dentro de él, el Scribe hace documentación ambiental: escucha la sesión y la convierte en una nota de sesión estructurada, organizada por secciones en lugar de una transcripción literal. A partir de esas notas puede generar además borradores de informe. El pipeline es europeo.
Conviene ser preciso sobre lo que el Scribe hace y lo que no hace. Produce notas de sesión estructuradas y borradores de informe; nada más. El terapeuta revisa y aprueba cada texto antes de que se guarde o se envíe. La herramienta no toma decisiones clínicas, no cierra un diagnóstico y no libera nada por su cuenta. El borrador es siempre un punto de partida que el profesional corrige, completa y valida con su criterio.
Sobre la protección de datos, Wysor se apoya en las mismas garantías descritas arriba: alojamiento en la UE, cero retención, sin entrenamiento con datos de clientes y un contrato de encargado del tratamiento (AVV/DPA) con cada proveedor de modelo. Esto no convierte a Wysor en un sello ni en una certificación: el uso responsable sigue dependiendo de que el terapeuta obtenga el consentimiento previo, mantenga su deber de secreto y conserve la responsabilidad clínica. Lo que estas garantías hacen es ayudar a reducir el riesgo asociado al secreto profesional, no eliminarlo.
Wysor incluye también chat multimodelo dentro del mismo espacio, de modo que la documentación y el resto del trabajo de la consulta no viven en herramientas dispersas. En cuanto a precio, hay un plan gratuito, un plan Plus por 19,99 EUR al mes y un plan Premium por 29,99 EUR al mes. No hay contrato de empresa: la herramienta está pensada para que un profesional o una consulta pequeña empiece sin fricción.
Si trabajas en francés, existe una versión equivalente de esta guía: documentation en psychothérapie avec l'IA.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar IA para documentar sesiones de psicoterapia? Sí, siempre que la herramienta trate los datos de salud conforme al artículo 9 del RGPD (alojamiento en la UE, contrato de encargado, sin entrenamiento con tus datos, borrado) y que hayas obtenido el consentimiento explícito del paciente antes de la primera grabación. La responsabilidad clínica sigue siendo tuya.
¿Necesito el consentimiento del paciente para grabar la sesión? Sí. El paciente debe ser informado y consentir antes de la primera grabación, con explicación de qué se registra, para qué y durante cuánto tiempo. El consentimiento previo es un paso del terapeuta y no lo sustituye ninguna garantía técnica.
¿La IA sustituye mi criterio clínico? No. El Scribe genera notas de sesión estructuradas y borradores de informe que tú revisas y apruebas antes de guardarlos o enviarlos. No toma decisiones clínicas ni libera nada por su cuenta; el texto es siempre un borrador que corriges y validas.
¿Se usan mis notas para entrenar modelos de IA? En Wysor no. El compromiso es de cero retención y sin entrenamiento con datos de clientes, con un contrato de encargado del tratamiento con cada proveedor de modelo. Al evaluar otras herramientas, exige esta garantía por escrito.
¿Wysor está certificado para datos de salud? Wysor no reclama una certificación como afirmación absoluta. Ofrece alojamiento en la UE, cero retención, no entrenamiento con datos de clientes y contratos de encargado, garantías que ayudan a reducir el riesgo asociado al secreto profesional. El cumplimiento efectivo depende también de cómo uses la herramienta: consentimiento previo, deber de secreto y responsabilidad clínica del profesional.
¿Qué diferencia hay con un asistente de IA genérico? Un asistente de consumo suele procesar datos fuera de la UE, reutilizarlos para entrenar y no ofrecer contrato de encargado. Para datos del artículo 9 eso no encaja. Una herramienta pensada para salud parte de un pipeline europeo, cero retención y un contrato de encargado firmado.

